El mito que liga a la espiritualidad con la inacción.

¿Por qué no reaccionar?

 

Este aspecto nos conecta con el hecho de poder permanecer en uno mismo- presencia-hogar interno y reconocer, aceptar y abrazar lo que surja, sin querer deshacernos rápidamente de lo que no nos gusta o sin querer retener lo que sí. Desde la presencia se da la desidentificación del suceso, de la emoción, de lo que sea.  Desde la presencia no se da el apego ni la aversión. Estamos en Amor a nosotros mismos y a cuanto sucede.

 De ese modo, permitimos que nuestra realidad surja, nos liberamos de los juicios, aceptamos lo que manifestamos como humanos y nos responsabilizamos de ello. Salimos del papel de víctimas y recuperamos nuestro poder. Aquí es dónde podemos vivir plenamente nuestra vida y generar esa confianza en nosotros mismos, puesto que sabremos escucharnos y abrirnos a la realidad tal cual es.

El siguiente paso es el desprendimiento, la entrega de lo que es, soltar. Vivirlo tal cual, desde la presencia de corazón, y entregarlo. Esto quiere decir: no interpretarlo, no emitir valoración o juicio alguno sobre lo sucedido. Continuamos abrazándonos desde nuestro corazón y abrazando lo recibido y a aquellos seres y/o situaciones que nos lo han proporcionado; tanto si lo hemos sentido como dolor o como placer. En ambos casos.

Aceptar no se tiene que confundir con resignarse, término que se refiere a una actitud más pasiva ante la vida. Aceptar, no quiere decir que sea algo beneficioso para nosotros. Aceptar solo significa que lo que es es en ese momento. Aceptar también implica poder luego actuar teniendo en cuenta los hechos (internos y externos) tal cuales son.  La aceptación conlleva la consecución de una acción consciente.

Desde la aceptación no reaccionamos. Desde la aceptación surge la respuesta correcta.

 

¿Qué diferencia hay entre reaccionar y responder?

 

La reacción siempre surge de la Mente Ego, de nuestro pequeño yo. La emoción que acompaña es intranquilizadora, a veces de enfado, otras dolorosa…siempre en el rango de las múltiples manifestaciones del Ego.

La respuesta surge del Corazón, de nuestro Yo Real. Viene acompañada de serenidad, claridad, apertura, no juicio…todos los aspectos manifiestos del Amor.

 

La Presencia nos conduce a ubicarnos en nuestro Yo Real, el Amor.

 

¿Cómo podemos hacer todo esto?

Partiendo de la base, la absoluta confianza en la Vida-Universo-Energía-Dios-Esencia.  https://familiadevida.es/vuelve-a-tu-hogar-gratitud-compromiso-confianza/

 

Eligiendo ubicarnos en nuestro Yo Real, en el Amor que Somoshttps://familiadevida.es/nuestra-parte-humana-nuestra-parte-esencial/

Entrenándonos https://familiadevida.es/atencion-presente-desde-tu-corazon/ hasta vivir desde ahí.

Namaste