
La Atención al Momento Presente se da cuando hay:
- Una mente abierta, libre de juicios y expectativas.
- Un corazón abierto, compasivo, autocompasivo. Ese lugar desde el que todos nos reconocemos iguales en Esencia. Ese lugar donde siempre se encuentran puntos comunes para “compartir”.
Y esto nos posibilita vivir desde el Amor que Somos y expresarlo aquí y ahora en todas las áreas de nuestra vida.
Si no implicamos al corazón en los procesos no se dará la auténtica transformación porque no estaremos en el lugar en el que esa transformación se produce. Podremos profundizar en el autoconocimiento, podremos desvelar patrones mentales que aparecían velados, etc. Todo ello cumple su función en el conocimiento de nuestra mente para desidentificarnos y que sea un instrumento y no nos veamos arrastrados por ella.
Es el proceso imprescindible de autoconocimiento, mas si este proceso lo hacemos desde la propia mente no se dará la desidentificación. Nos quedaremos en explicaciones que la propia mente se dará a sí misma, hasta que encuentre otro resquicio por donde volver a liar la madeja. De nuevo otro episodio de ansiedad, de nuevo la reaparición de la úlcera, etc.
¡Que la mirada, que ese darnos cuenta, no vaya desde la propia mente sino desde el corazón! A través de él conectamos-volvemos a la Esencia que somos, al Ser. Todo lo demás sólo forma parte de nuestro cuerpo humano limitado, impermanente, perecedero.
La transformación, la sanación de nuestro cuerpo humano: físico, mental, emocional y energético se dará desde nuestro Yo Real, la Esencia que somos habitando el cuerpo humano.
Queremos vivir esta vida humana en plenitud, desde nuestra esencia, desde la chispa divina que somos. Una vida real, plena, auténtica, libre, feliz.
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Namaste