¡Qué absolutamente todo sea una celebración!

Que absolutamente todo sea una celebración!!!

Porque, digo yo, ¿No es la mejor de las opciones frente a lo que sucede?

Con celebración me refiero a una apertura total a lo que se está viviendo, soltando cualquier idea preconcebida, cualquier concepto, en una entrega absoluta, desde la vulnerabilidad, a corazón abierto.

¿Cómo permitimos que esto suceda? Desde la «Presencia».

Aquietando nuestro cuerpo, deteniéndonos, volvemos a sentirnos en nuestra totalidad humana, en todos sus cuerpos: físico, mental, emocional y energético. Conectados desde ese sentir, desde nuestro corazón, entramos en estado de Presencia y eso nos conduce a la conexión profunda con nuestra Esencia, Alma,…llamémosla como queramos. Ahí estamos en todas las cualidades de nuestro Yo Real, de esa Esencia que ha encarnado en este cuerpo físico: amor, compasión, comprensión, ecuanimidad, alegría, aceptación, no juicio, serenidad, paz interior, claridad, creatividad, etc. Aquí tomamos contacto y nos ubicamos en lo que realmente somos. Este conocimiento nos permite sabernos y sentirnos profundamente acompañados y sostenidos.

Desde ahí hemos establecido la confianza, sabiendo que nada en nuestra vida ocurre por casualidad sino que todo cuanto acontece es exactamente lo que precisamos en ese momento, para llevar a cabo lo que nuestra Alma ha traído para experimentar en esta vida. Nuestro modo de expresar, cada uno de nosotros, el Amor que somos, aquí en este plano, a través de nuestros dones y talentos.

A consecuencia de todo ello nos desapegamos de todo resultado, entregándonos a la vivencia, aquí y ahora, en el momento presente, en total apertura y entrega.

Cuando vivimos sabiéndonos esa chispa divina, en confianza y en desapego, sin juicio, hay celebración de la experiencia.

Algo más que uno mismo, que una misma, nos invade. Con una certeza absoluta de que todo está bien.

Eres Soy Somos

Todo Es.

Namaste ?????️?❤️