
La única mirada que transforma es la mirada del Amor.
Trate con cariño. Ningún ser humano transformó nada desde el maltrato o desde el auto maltrato.
Os voy a contar la historia de un Ser Excepcional, en forma galgo mediano español, que me acompaña desde hace 7 años. Se llama Orus, sin h.
Con Orus experimenté como el amor puede curar grandes heridas, fundamentalmente emocionales.
A Orus le recogimos en un refugio de Toledo, procedente del mundo de la caza, y muy maltratado. Cuando llegó estaba hecho polvo, tanto física como emocionalmente. La cabeza casi le tocaba el suelo, el rabo entre las piernas, las orejas gachas, cualquier parte del cuerpo que se le tocase temblaba, todo le asustaba.
Orus llegó a un ámbito familiar donde todos le dimos mucho cariño. Pero fundamentalmente me ocupé yo. Hacia 6 meses había sentido que llegaba un perro a la familia y cuando lo vi supe que era él. Al traerlo a casa lo único que hice fue acompañarlo, quererlo, darle su tiempo, observarlo mucho desde la posibilidad no desde la carencia, valorarle absolutamente todo, cada detalle, no regañarle por nada (si, no regañarle por nada) y, en breve, comenzó a florecer. No hicieron falta normas ni límites, no eran posibles además en su estado, y el amor lo hizo todo. En 3 meses tenía el vínculo suficiente para robar tortilla (los huevos le encantan) y para tomar su sitio en el sofá.
Esta experiencia me demostró que el amor, el amor de verdad, lo cura todo. Y que los animales, independientemente de lo que les hayamos hecho, son una expresión de puro amor incondicional.
También me hizo replantearme cómo me trataba a mí misma y cómo trataba a los demás. Y todas las creencias culturales y sociales que nos indicaban continuamente como ser buenos padres, como ser útiles socialmente y un largo etc. Creencias que se basan en una mirada puesta en la carencia, en todo lo que falta por lograr, en lo que no se nos valora como “buenos” padres, hijos, ciudadanos….
El caso es que me planteé tratarme a mí misma y a los demás como había hecho con Orus. En el ámbito humano me resultó y me resulta más difícil, porque a diferencia de los animales no somos la pura expresión del amor incondicional; más bien hemos de ir limpiando muchos condicionamientos en nosotros para descubrirnos en nuestra verdadera Esencia. Y, poner la mirada en la Esencia, cuando la acción del humano está causando dolor no es tan sencillo. Porque además esa mirada siempre ha de ir acompañada de una acción que no permita el daño. Pero ese es otro tema.
Lo que si compartimos todos los seres humanos son momentos de sufrimiento en nuestra vida. En mi experiencia es importante que aceptemos esto. A lo largo de nuestra vida se dan diferentes situaciones que siempre siempre nos traen la posibilidad de amarnos y de amar más profundamente. Esto lo podemos ver cuando lo contemplamos desde una perspectiva más ámplia a los estados mentales y emocionales que atravesamos en esos momentos y que suelen ser muy dolorosos y arrebatadores. ¿Grandes problemas o grandes posibilidades?
Con todo, sé que es posible poner una mirada de amor hacia mí, independientemente del estado que esté atravesando y también hacia el resto de seres humanos. Tomar conciencia de esto y llevarlo a la acción es mi responsabilidad y también mi aportación. Esta mirada es la que me sana a mí, esta mirada en la que ayuda al otro a reconocerse en ese amor que es y sanar y esta mirada, uno a uno, transformará este mundo; tan velado todavía por tantas cosas que lo único que hacen es separarnos del amor.
¿Qué más puedo decirte al respecto?
Te pase lo que te pase, recuerda que no puedes estar de otra manera a cómo estás en ese momento. Si estás viviendo dolor, tristeza, desánimo….es lo que estás transitando en este momento. Lo primero es darte cuenta de cómo estás.
No te digo que con tu mente alimentes discursos mentales circulares que hagan crecer y/o mantengan esos estados. Ni que tampoco los bloqueen.
Lo que digo es que no te juzgues, date cuenta de esos pensamientos, de esas emociones, reconócelas y acéptalas. Acéptate tal y como estás ahora. Sin alimentarlo, sólo date cuenta. Esto te permite salir de la identificación mental y emocional.
Sin exigirte nada, sin prisa. Al contrario, trátate con el mayor cariño que puedas, simplemente porque estás sufriendo. Valórate cada respiración y también las veces que se cierra tu pecho y no puedes respirar, abrázate cuando lloras y también cuando te levantas y das un paso más, absolutamente en todo lo que se vaya presentando… Pide ayuda y ábrete a recibirla, llegará exactamente lo que necesitas en ese momento.
Si queremos que esos estados se transformen en posibilidades, en grandes aprendizajes, en saltos cualitativos, la única mirada que cabe es la del Amor.
Ningún ser humano transformó nada desde el maltrato o desde el automaltrato, en forma de juicio, en forma de exigencia, en cualquiera de sus formas…
¿Por qué es tan importante pedir y entregar ayuda?
Básicamente, en mi humilde opinión, porque no podemos todo solos.
También sabemos que somos seres relacionales por mucho que todas las tendencias, desde hace muchos años, nos conduzcan al individualismo, a la ruptura de la familia y un largo etc.
Y no tenemos que poder todo solos. Eso no es autonomía ni independencia. Yo, más bien, le pondría el adjetivo de estupidez. Que nadie se ofenda. Nos vendieron la moto de la supermujer y del superhombre y la compramos. Quizá podemos soltarla ya.
¿Y si cuando yo estoy sufriendo alguien me trata como yo trataba a Orus? Además de tratarme yo así a mí misma recibo de otro ser humano una caricia, una abrazo, una palabra de consuelo, una mirada de amor. … ¿Por qué va a ser mejor que me abrace yo sola? El amor de otro ser humano me ayuda a que vuelva a despertarse ese amor en mí, por lo tanto ayuda a sanar mi corazón.
Para mí se nos han dado muchos mensajes que no son para nuestra autonomía e independencia. Para mí estos mensajes nos han llevado al individualismo, a la separación, al aislamiento, a la perdida de nuestra condición humana.
Otro motivo, para mí de peso, es que el ser humano es feliz en relación. Hablo de auténticamente feliz. Está comprobado que cuando sabemos quiénes somos y para qué estamos aquí y lo llevamos a la acción, es cuando somos plenamente felices. ¡Qué casualidad que esa acción es una acción de servicio! ¡Qué casualidad que somos felices cuando hay un flujo dar-recibir! Y para que esto se de hacen falta amenos dos seres humanos. Otra prueba más de todo es mucho más rico en compañía y muy necesario cuando estamos sufriendo.
¿Acaso estábamos perdiendo nuestra humanidad? Y hablo en pasado porque sé que ya nos estamos dando cuenta de todo esto y, por ello, el cambio ya se está dando.
Quizá podamos hacernos la siguiente pregunta: ¿Qué me hace feliz? Y hacerlo, cada detalles, por tonto que parezca.
Namaste