Aquellos que conocen la Abundancia de Dios, tan sólo se ocupan de Dar.

(*Aclaración: cuando utilizo la palabra Dios, la dejo exenta de cualquier contenido religioso. Para mi representa la Unidad de la que todos formamos parte y que la Naturaleza, que también lo es, nos lo recuerda constantemente. Es un termino que me resulta potente y hermoso y me tomo mi libertad de utilizarlo bajo este significado que hoycomparto).

 

Vamos por la Naturaleza caminando y podemos observar plantas con innumerables flores y frutos. Plantas que no reciben atención humana. Lo mismo nos ocurre con los animales que viven en libertad. Vemos ratoncillos, ciervos, diferentes tipos de aves y un largo etc. ¿Dónde trabajan? ¿Quién paga su salario? ¿Cómo se hacen con el alimento? ¿Dónde viven?

No digo que los seres humanos tengamos que vivir en el monte, que también es una opción, más de entrada somos el ser vivo del planeta más desvalido para ello.

Lo que sí afirmo es que la Naturaleza, a cada paso, nos recuerda el modo de vivir plenamente, de forma auténtica, coherente, en verdad, libres.

Cuando nos sabemos parte de esa Naturaleza-Dios, a nivel profundo, ese que va más allá de nuestra limitada y maravillosa mente, el que sale del Alma o de esa intuición profunda que muchos conocéis; ahí no cabe el miedo, ni nada de lo que forma parte de él: preocupación, esfuerzo, lucha, huida, competencia, resignación, esclavitud….

Cuando realmente nos sentimos parte de Dios, nos sabemos abundantes. Somos esa parte que como la gota del océano es el océano. Nosotros somos parte de Dios, de esa unidad y por lo tanto de esa abundancia. Si dentro de la gota del océano están todos los componentes del océano y éste se encuentra formado por innumerables gotas…¿no estará contenido dentro de nosotros todo lo que necesitamos para ser esa abundancia, para expresarla o, mejor dicho, para que se exprese a través nuestro la abundancia de Dios?

La flor no pone limitación ni preocupación ni esfuerzo alguno para florecer. Sin embargo se sabe flor y florece. Si nosotros, los seres humanos, al igual que la flor, al igual que el ciervo, nos supiésemos hijos de Dios, nos supiésemos esa abundancia, ¿no floreceríamos también? ¿no manifestaríamos esa abundancia en nuestra vida cotidiana?

¿Por qué pasamos parte de la vida corriendo, esforzándonos, tratando de llegar a ….. para…. en lugar de Ser?  Todo esto lo hacemos desde la parte humana, limitada, que nos dicen que es lo único que somos y que se mueve en los parámetros del miedo. Hemos olvidado lo que realmente somos.

Sólo recordándolo y  «siendo» estamos en Amor, en lugar de en miedo y, por ello,  en todas sus cualidades: creatividad, aceptación, felicidad, dicha, abundancia, ecuanimidad, justicia, libertad… Desde esa presencia, que nos conecta con la Esencia, Somos y como tal, tenemos acceso a nuestras cualidades, a nuestros dones y talentos, a aquello que como Seres Únicos e irrepetibles y, a la vez, piezas del mismo puzzle, traemos para ser expresado en abundancia. https://familiadevida.es/por-que-estas-triste-es-que-todavia-no-conoces-a-dios/

Esto no significa quedarse parados, inertes, esperando nos las den todas. Al contrario, la presencia nos lleva a la acción. Una acción que no es desenfrenada, perdida, confusa, perjudicial, desnaturalizada, deshumanizada, etc. Nos lleva a una acción alegre, inspirada, grata, creativa, compasiva y ecuánime,…a la que ya no podemos denominar trabajo sin una connotación de entrega, de estar al Servicio, desde esa expresión feliz de lo que Somos.

¿Podemos ser abundantes? ¿Podemos recordar quienes somos y expresarnos desde ahí a través de nuestros dones y talentos? ¿Esto nos llevaría a una vida feliz, al Servicio? ¿Daría lugar a la construcción de un Mundo Nuevo?

¿Podemos desaprender lo aprendido, aleccionado y programado? ¿Podemos tomar contacto con nuestro corazón y recordar quienes somos? Si  podemos.https://familiadevida.es/te-ofrezco/acompanamiento-grupal/  

Namaste