
El autoconocimiento es una responsabilidad personal. ¿Por qué? Porque es muy importante conocer el funcionamiento de tu estructura mental y cómo afecta a tu estado emocional y a tu forma de actuar en la vida.; en todas y cada una de las áreas que la componen.
Para que se dé una transformación permanente, hacia un mayor autoconocimiento, hemos de mirar dentro, dicho de otro modo, dejar de buscar fuera las causas de nuestras dificultades y las soluciones a nuestros problemas.
¿Desde dónde establecemos esta mirada? Si miramos nuestra estructura de personalidad desde la propia mente, estamos trabajando nuestra parte humana desde la propia parte humana. Einstein ya nos decía que la mente no puede resolver los problemas que ella misma generó. Mi propuesta es que observes cada parte de tu cuerpo humano: físico, mental, emocional y energético desde tu Naturaleza Esencial. Puedes establecerte en ella a través de la presencia desde tu corazón.
Desde ese lugar sereno observa tu interior. Vas a descubrir los patrones limitantes, creencias y tus diferentes comportamientos. Estos patrones y creencias se muestran en los diferentes pensamientos que observarás, en las emociones que atraviesas y en las manifestaciones externas que te limitan, cuando aparece una reacción, cuando se muestra un miedo. Muchas veces culpamos a otros de lo que nos ocurre o a las circunstancias. Cuando ponemos la causa fuera de nosotros, estamos colocándonos como víctimas. Desde ahí, muchas veces, tratamos de cambiar las circunstancias externas o cambiamos de personas con las que nos relacionamos. Si modificamos lo externo, esto supondrá solamente un alivio temporal ya que esos patrones encontrarán el modo de seguir manifestándose, con otras personas o en otras situaciones. El ego siempre encuentra formas más sutiles de seguir manteniendo el control. ¿Eso quiere decir que esa situación sea buena para nosotros? No ¿Eso quiere decir que la relación con esas personas nos favorezca y les favorezca a ellas? En absoluto. Pero la reacción que yo tengo frente a esa persona y/o situación si refleja un estado propio, que sólo me corresponde a mí ver, afrontar, resolver. Lo primero es darme cuenta de qué ha tocado en mí. Cuando la reacción es potente suele haber tocado una herida profunda: falta de reconocimiento, abandono en algún grado, etc. Una vez pongo luz en esto estoy en el camino de vuelta hacia mí, en ese autoconocimiento, en la liberación de lo que me limita para amarme más a mí mismo, a mí misma. Después de esto llega, desde la serenidad, la acción consciente. Es una acción que parte de la claridad, de la serenidad, de ese amor a mí mismo, a mí misma. Quizá tenga que poner un límite pero lo haré desde el amor, con la firmeza que requiera, pero desde el amor. Quizá sea cambiar de trabajo, quizá dejar una relación..lo que sea.
Es importante que comprendamos que todo cuanto ocurre en nuestra vida nos trae mucha información. Una información que nos desvela aspectos de nuestro ego que no tenemos conscientes y que nos están limitando. Por ello todo lo que nos ocurre es una bendición, nos lleva a un aprendizaje que nos va haciendo cada vez más libres de esas limitaciones, más nosotros mismos.
Si comprendemos esto nos estaremos ubicando en una posición de capacidad, no de víctimas de lo externo, ahí tenemos todo nuestro poder y nos podremos adentrar en esos espacios internos para desvelar los verdaderos problemas y permitir que todo eso se ordene. Ese orden se manifestará externamente.
La transformación, la liberación «real» de todo lo que nos limita, va de dentro hacia fuera. Nunca funciona del revés.
Namaste.