Reiki Unitario – Auto Sanación
Desde la Energía que Yo Soy a la Energía que Tú Eres, que Todos Somos, profundamente asistidos por el Universo, puedes ir sintiéndote, vibrando, para ir realizando ese camino de vuelta a casa, de encontrarte contigo, de sentirte, escucharte, hacerte caso. Un camino de recuperación de alegría,equilibrio, felicidad…Plenitud; para ser tú y, desde ahí, afrontar situaciones, disfrutar tu vida, compartirte con otros.
Etimológicamente Reiki significa: Rei: describe el aspecto ilimitado y universal de esta energía y Ki: la propia energía de la fuerza vital que fluye en todos los seres. Se define como el poder que actúa y vive en toda materia creada. Todos nacemos con esta energía que nos conecta a todo y nos mantiene vivos.
El Reiki puede ser considerada una terapia energética que ayuda a la canalización de la energía universal para armonizar la mente, el cuerpo y el espíritu.
Equilibrio.
La enfermedad física, mental… se produce cuando hay una pérdida de ese equilibrio. Las causas pueden ser muchas y el denominador común es que esa pérdida de equilibrio ocurre cuando nos desconectamos de nuestro propio Ser. Cuando, por decirlo de alguna manera, nos perdemos a nosotr@s mism@s por el camino, entre las múltiples actividades y quehaceres diarios y cotidianos. Durante el proceso de enfermar hemos ido recibiendo señales. Suelen ser nuestras emociones las que nos van indicando que algo no anda “bien”. Muchas veces no “tenemos” tiempo de pararnos con nosotr@s mism@s para sentirnos y darnos cuenta de cómo nos encontramos, de ver qué nos está mostrando esa emoción. Sería momento para detenernos, darnos cuenta, escucharnos y atendernos en aquello que estamos necesitando. Cuando no lo hacemos, el proceso avanza y se manifiesta en afecciones físicas y/o psicológicas-emocionales (contracturas, problemas digestivos, estrés, ansiedad, depresión).
¿El objetivo?
Recuperar el Equilibrio que temporalmente hemos perdido
De forma muy habitual nos instalamos en el “Hacer”, donde ponemos en funcionamiento nuestra mente racional, activándola sobremanera en nuestro día a día. Así un día tras otro hasta que, poco a poco, nos vamos desconectando del “Sentir”. Parece que hubiésemos perdido la capacidad de sentirnos profundamente, más allá de lo que nuestra mente racional pueda estar diciendo. Esto nos va desconectando de nosotros, de lo que somos, más allá de esa pequeña parte que es la mente racional y a la que hemos situado en posición de reina, en nuestro cotidiano. Esto nos lleva a estados de malestar, de mucha desconexión, de pérdida de equilibrio y consecuentemente enfermamos.
¿Cómo recuperamos el equilibrio?
Siempre “volviendo a casa”, a "nuestro hogar iterno".
Nos detenemos en el camino para volver a encontrarnos, para escucharnos profundamente y conocer qué nos ocurre y qué necesitamos profundamente. Una vez hecho esto establecemos un compromiso con nosotros mismos para darnos eso que necesitamos. Siempre desde la aceptación ecuánime, desde la compasión y el amor hacia nosotros mismos, hacia los procesos que atravesamos, hacia todos aquellos que nos los facilitan, hacia la vida misma. No nos juzgamos por lo que nos está pasando, tanto si es la primera vez como la veinteava (de todos modos nunca es lo mismo, aunque nos lo pueda parecer a veces) Y así comenzamos el camino de nuestra auto sanación.
¿Podemos hacerlo solos?
Por supuesto que sí.
Nosotros somos nuestro principal maestro
Tan solo hemos de detenernos y estar con nosotros mimos, hasta recuperar ese sentir, hasta recuperarnos. Descendiendo de la mente al corazón.
Es cierto que todos, en diferentes momentos de nuestras vidas, podemos necesitar la ayuda, el apoyo de otros, que nos faciliten el recuerdo de herramientas que ya tenemos, el aprendizaje de otras nuevas….que nos sirvan para volver a nosotros mismos, para reconectar con el maestro interior de cada uno y, desde esa Unión con el Todo del que formamos parte, sabernos ese Ser Esencial que Somos y poder continuar nuestro camino en Equilibrio y en Unidad, situados ahí y dejando a la mente racional en el lugar que le corresponde, una parte más de nuestro cuerpo físico, una herramienta útil a nuestro servicio.