Lo imposible. (Un ser humano Feliz es un Ser Humano Libre)

Muchas veces nos recuerdan que este plano, en el que llevamos a cabo nuestra existencia, es el plano de la acción.

Y esto nos puede llevar a mucha confusión. Para mí esa confusión se da cuando llevamos a cabo las acciones desde el plano mental exclusivamente. Con esto me refiero, desde la prisa, desde las directrices de otros o de nuestras propias creencias internas y muchas de ellas inconscientes; desconectados de lo más profundo de nosotros. Desconectados de esa brújula que siente, sabe y expresa lo que sí Es.

Nuestro mundo occidental se basa en una concepción puramente materialista y desde ahí se ha definido el supuesto bienestar. Mucho a conseguir y a mantener, para lo cual la actividad se hace incesante, donde no hay equilibrio entre el trabajo y el descanso, donde casi todo sirve porque hay que ganar dinero para pagar las facturas y un largo, etc.

Nos hemos dejado robar el sentido de la trascendencia, ese saber que Somos antes, después, ahora y más allá de la materia. Y que Todo Es antes, después, ahora y más allá de la materia. Hemos perdido el Ser, haciendo. Siguiendo una programación perfecta para alcanzar ese estado de bienestar que nos vendieron y que compramos, olvidando que ese estado es ya nuestro estado de Ser, nuestra Naturaleza Esencial, nada que conseguir, nada que ver con lo material.

¿Cómo podemos comprobar en nosotros mismos si esto es cierto? Para mi la respuesta es sencilla, volviendo a ese hogar interno, a esa brújula. Nunca se fue, siempre estuvo ahí, tan sólo lo hemos olvidado. Para esto hay que hacer algo que nos resulta bien difícil: DETENERNOS. Sólo así podemos volver al encuentro con nosotros mismos. Sin esos espacios para la reflexión, para el disfrute sin tiempos, para no hacer, para dejarnos sentir…la actividad seguirá siendo frenética y no nos conducirá a un bienestar ni real ni duradero: un despido, una enfermedad, etc. Y nos vendremos abajo.

Para hacer, para llevar a cabo las acciones que nuestro sentir, que nuestro corazón nos indique, lo mejor es no hacer. Me explico. Cuando nos damos cuenta de que andamos «como pollos sin cabeza», el primer paso es detenernos, darnos esos espacios y tiempos para estar con nosotros mismos, sin interrupciones, en un pleno compromiso para sentirnos, para Ser en ese momento presente. Y ahí nos escuchamos.

Desde ese lugar la brújula comenzará a reorientarse y con ello nuestra vida. Desde ahí tomamos conciencia de lo que es realmente necesario y lo coherente será que comencemos nuestra acción por ahí. Ni siquiera hace falta saber cómo lo vamos a hacer. Al darnos cuenta siempre se muestra el primer paso. Si tomamos la valentía de darlo aparecerá el siguiente y así uno a uno.  Cuando tomamos un compromiso con esto y vamos caminando, surge lo importante. El procedimiento es el mismo. Llevarlo a cabo. Y cuando el compromiso en la vida se mantiene, nos daremos cuenta de que estamos en un lugar muy diferente al que estábamos cuando iniciamos este camino y que, aquello que consideramos imposible, es lo que estamos haciendo. 

Esto no se busca ni se logra, es un regalo, el milagro de la vida, que sucede cuando Somos Uno con la Vida.

Aquí no hay estrés, aquí no hay ansiedad, aquí el miedo no tiene lugar. 

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Un ser humano Feliz es un Ser Humano Libre.

Namaste